La cocina australiana sin carne se lee primero en lo que crece allí y en una historia de horneado sin horno. El damper conserva esa huella: harina, agua, algo de sal, a veces bicarbonato, una masa trabajada rápido y cocida bajo las brasas o en una olla de hierro, sin levadura ni tiempo de fermentación. La calabaza, disponible todo el año y muy dulce, aporta la otra base vegetal del país; la sopa de calabaza la reduce a lo esencial, pulpa asada o guisada con cebolla y caldo, triturada, sin espesante.

El desayuno y el almuerzo pesan más que una cena formal, y ahí es donde la cocina sin carne encaja mejor. El avocado toast no es un adorno de cafetería: pan de masa madre tostado, aguacate aplastado con tenedor, limón, sal, pimienta machacada, a veces feta o un huevo escalfado; un plato de barra que se volvió corriente en Melbourne y Sídney en los años noventa. Lo dulce pertenece al té de la tarde: bizcocho cortado en cubos, bañado en chocolate y rebozado en coco rallado, los lamingtons.

Las recetas

En resumen

Lo que dice este catálogo
MedidaValor
Recetas del sitio4
De las cuales veganas2
De las cuales sin gluten1
La más rápidaTostada de aguacate, 15 min

Estas recetas vuelven a menudo a los mismos productos: coco.

En otros lugares de Oceanía: Vanuatu, Fiyi, Guam, Papúa Nueva Guinea.