La cocina rusa sin carne se apoya en raíces y tubérculos disponibles todo el invierno, en el centeno y el alforfón, en los lácteos fermentados y en la conservación en salmuera más que en vinagre. El eneldo, la cebolleta, el rábano picante y la mostaza marcan el tono. La patata rallada y frita en aceite da los draniki; la remolacha cocida y cortada en dados con pepinillos y alubias da el vinegret, una ensalada de invierno que no exige ningún ingrediente fresco.

La comida se ordena en tres tiempos: una entrada fría o ensalada, una sopa y después un plato. Los ayunos ortodoxos, largos y frecuentes, produjeron todo un repertorio sin carne ni lácteos, y de ahí la solidez de estos platos. En cambio, el requesón y la crema agria mandan en cuanto termina el ayuno: los syrniki son tortitas de tvorog a la sartén, y los blini de alforfón se sirven salados o dulces. La okroshka casi se bebe, verduras crudas en kvas frío.

Las recetas

En resumen

Lo que dice este catálogo
MedidaValor
Recetas del sitio5
De las cuales veganas1
De las cuales sin gluten2
La más rápidaSyrniki, 35 min

En otros lugares de Europa: Italia, Grecia, Francia, España, Ucrania, Polonia, Portugal, Rumanía, Hungría, Suecia, Dinamarca, Finlandia, Noruega.