La cocina finlandesa se construyó sobre lo que crece en el norte: cebada y centeno antes que trigo, guisante seco, patata, colinabo y raíces que aguantan todo el invierno. La grasa es la mantequilla, a menudo fundida y vertida sobre el plato al servirlo, con leche agria al lado. El aliño es corto: sal, pimienta blanca, mostaza, eneldo y a veces un punto de melaza o de sirope. El guisante amarillo cocido largamente da la hernekeitto, sopa espesa que se sirve tradicionalmente los jueves, y el colinabo rallado, ligado con leche y pan rallado, se convierte en el lanttulaatikko de la mesa navideña.

Las comidas se organizan en torno a un solo plato caliente y contundente, con pan y lácteos al lado. El pan toma varias formas: una torta de cebada cocida deprisa y comida tibia con mantequilla, como la ohrarieska, o una fina base de centeno rellena de arroz con leche y pellizcada en los bordes, como la karjalanpiirakka de Carelia, servida con mantequilla mezclada con huevo duro picado. Las bayas recogidas en el bosque cierran la comida más que abrirla: el arándano silvestre, más pequeño y oscuro que el cultivado, llena la mustikkapiirakka, tarta de masa con levadura o quebrada según la casa, servida tibia con leche fría.

Las recetas

En resumen

Lo que dice este catálogo
MedidaValor
Recetas del sitio5
De las cuales veganas1
De las cuales sin gluten1
La más rápidaOhrarieska, 35 min

Estas recetas vuelven a menudo a los mismos productos: mantequilla.

En otros lugares de Europa: Italia, Grecia, Francia, España, Ucrania, Polonia, Portugal, Rumanía, Hungría, Suecia, Dinamarca, Rusia, Noruega.