Tres elementos bastan para reconocer un plato húngaro: el pimentón molido, dulce o picante; la manteca o el aceite donde se disuelve fuera del fuego para que no amargue; y la cebolla pochada como base. A ello se suman la crema agria, el queso fresco y la harina de trigo. El lecso es su forma más desnuda: pimientos, tomates, cebolla, pimentón y nada más. La paprikas krumpli aplica el mismo principio a las patatas, que sostienen entonces todo el plato.

La comida clásica empieza por una sopa, a menudo ligada con harina o crema, y sigue con un único plato contundente. Las verduras no acompañan, son el cuerpo del plato: rellenas, guisadas o fritas. Los pimientos rellenos hungaros se llenan de arroz y verduras y se cuecen en una salsa de tomate ligeramente dulce. La fritura tiene lugar propio, del langos frotado con ajo y cubierto de crema agria a los postres enrollados como la Gundel palacsinta, con nueces y chocolate.

Las recetas

En resumen

Lo que dice este catálogo
MedidaValor
Recetas del sitio5
De las cuales veganas2
De las cuales sin gluten3
La más rápidaLecsó, 50 min

Estas recetas vuelven a menudo a los mismos productos: pimentón, pimientos.

En otros lugares de Europa: Italia, Grecia, Francia, España, Ucrania, Polonia, Portugal, Rumanía, Suecia, Dinamarca, Finlandia, Rusia, Noruega.

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